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8M: El 81,2% de los docentes son mujeres ¿por eso ganan poco?

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“Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad”, anunciaba el 12 de marzo de 1947 Eva Perón al promulgarse la ley que otorgaba el derecho al voto femenino. Pasaron 72 años desde ese discurso, sin embargo las mujeres deben seguir luchando a diario por hacerse un lugar en la vida y en el trabajo para poder derribar el techo de cristal. 
Hoy, 8 de marzo, se conmemora el Día de la Mujer, que en un principio se denominaba como “Día de la Mujer Trabajadora”. Esta fecha tristemente célebre se debe a que en 1908 un incendio en la fábrica textil Cotton de Nueva York dejó 129 víctimas y generó repercusiones en la legislación estadounidense y una alerta sobre las condiciones laborales de las mujeres en el mundo. 
La docencia es una profesión que ha sido feminizada desde su concepción (con las maestras de Sarmiento) y aún se mantiene. El 81,2% de quienes dan clase en establecimientos privados primarios y secundarios son mujeres, no es de extrañar que por eso sea uno de los trabajos con los salarios más depreciados, de hecho el promedio nacional da que las mujeres ganan 30% menos que los hombres. Y si en la docencia la mayoría son mujeres ¿para qué pagar más? 
Pero la historia no termina ahí, que en la generalidad sean maestras o profesoras hace que aún hoy en el Siglo XXI también tengan el peso de las tareas domésticas de sus hogares (el 48,8% en primaria, el 50,2% en secundaria). Esto se suma a que durante la jornada laboral tampoco tienen descanso, ya que el 25% aprovecha los recreos para corregir pruebas, hacer tareas de planificación, o cuidar a los alumnos. 
Tan demandante es la labor que el 48,6% de las maestras y el 37,7% de las profesoras aseguran que siguen pensando en problemas de sus alumnos fuera de clase. Sin embargo eso no se refleja en el sueldo, ya que el inicial  para el cargo testigo a nivel nacional es de 13.560 pesos, y la Paritaria Federal del sector está frenada desde hace tres años.  
En primaria el 82,6% de los docentes dice que su trabajo deja nada o poco tiempo para otras actividades, y el 80,9% de media dice lo mismo. Tareas propias de la actividad como corregir, preparar clases y material didáctico o evaluar, se realizan en una abrumadora mayoría fuera del horario escolar. 
Si bien la docencia es una vocación que genera grandes gratificaciones, también conlleva enfermedades profesionales. Más del 73% padeció alguna dolencia pero fue igual a trabajar, el 70% permanece de pie a lo largo de toda la clase, el 73% padeció fatiga, cansancio y desánimo sin causa; 65% dolores de cabeza, el 72% dolores musculares, de huesos y articulaciones; el 60% nerviosismo o mal humor y dificultades para conciliar el sueño, el 35% afonías o disfonías, el 30% trastornos de la visión, y el 29% tiene várices en las piernas.
La docencia es una profesión fundamental, sin ella no hubiésemos aprendido a leer, a escribir, a pensar. Sin educación no habría desarrollo posible, no habría salud, leyes, gobiernos. Pero que un rol tan fundamental para la vida de todos sea tan mal pago y tan poco reconocido nos hace pensar que es consecuencia directa del techo de cristal que afecta a todas las mujeres.
Hoy a 72 años del voto femenino y a 111 de aquellas obreras textiles que salieron a protestar por las míseras condiciones de trabajo que tenían, reclamamos desde SADOP por los derechos de todas las mujeres del mundo, pero específicamente por el bienestar de las docentes privadas de Argentina, y la prosperidad de todo el pueblo. Porque “de nada valdría un movimiento femenino en un mundo sin justicia social” (Evita).

María Lazzaro
Secretaria General
SADOP