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La educación técnica en su peor momento

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El Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) manifiesta su profundo rechazo a las políticas neoliberales que se aplican en el sector educativo, además de las graves consecuencias que las mismas tienen en la educación técnico–profesional y en los trabajadores de la educación que se desempeñan en ellas.

Con motivo del Día de la Educación Técnica (15 de noviembre) es que SADOP denuncia la caída de la inversión pública en educación técnica en el presupuesto 2019, critica la falta de voluntad política para el funcionamiento de los espacios de participación establecidos por la misma Ley, el desmantelamiento del INET.

El Sindicato, a través de una declaración de su Consejo Directivo Nacional, pone en relieve su convicción de que solamente con un proyecto nacional de matriz industrialista se podrá refundar la educación técnica y favorecerá que el conjunto de las políticas públicas educativas estén embebidas de una visión de desarrollo económico con justicia social que ponderen la centralidad del trabajo y los trabajadores.

A continuación la Declaración del CDN de SADOP completa.

 

María Lazzaro
Secretaria General 
SADOP – CDN

Gerardo Alzamora
Secretario de Comunicación y Prensa
SADOP- CDN

 

 

LA EDUCACIÓN TÉCNICA EN SU PEOR MOMENTO

El Consejo Directivo Nacional de SADOP manifiesta su profundo rechazo a las políticas neoliberales que se aplican en el sector educativo y, en particular, las graves consecuencias que las mismas tienen en la educación técnico–profesional y en los trabajadores de la educación que se desempeñan en ellas.

En el año 2006, el Congreso de la Nación sancionó por amplia mayoría la Ley N° 26.058  de Educación Técnico–Profesional que estableció fines, objetivos, funcionamiento de dicho sistema. Sobre todo, la Ley definió –como no sucedía hasta ese momento– criterios de financiamiento y un fondo propio para ejecutar desde el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET).

Desde esa instancia se produjo una transformación importantísima de la educación técnico profesional con el aporte de recursos y tecnología para recuperar a la escuela técnica y a los centros de formación profesional, ante el desmantelamiento que se había producido en los ‘90 a raíz de la virtual desaparición de la modalidad técnica.

Este proceso de la política pública educativa se produjo en el marco de un proyecto de desarrollo industrial sustentado en los planes estratégicos sectoriales Argentina 2020 que propusieron objetivos y metas para 9 (nueve) sectores de la industria nacional.

La vinculación entre el modelo de desarrollo y la educación técnico–profesional es una certeza comprobable en las experiencias comparadas internacionales. En el plano nacional, los mejores tiempos de la modalidad estuvieron ligados al proyecto de crecimiento y justicia social. Ejemplos como la Universidad Obrera y la Comisión Nación de Adultos y Formación Profesional, hablan por sí solos.

Junto con el trascendente capítulo de financiamiento, la Ley de Educación Técnico Profesional estableció un modelo de diálogo entre el mundo empresarial, los sindicatos de servicios e industriales y los gremios docentes, basado en los principios de la articulación de la educación y el trabajo.

El modelo creó dos ámbitos específicos: el Consejo Nacional de Educación, Trabajo y Producción (CONETyP) y el Consejo Económico Social incluido en los ámbitos participativos de la Ley de Educación Nacional.

El primero de ellos fue creado sobre la base del antiguo Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) y funcionó en forma ininterrumpida mediante sesiones plenarias de sus miembros, foros sectoriales y encuentros federales. Se logró, con el concurso de las entidades participantes, constituir un espacio de discusión de la política de educación técnica y formación profesional validada por los aportes de los actores directos: empresarios y trabajadores.

Según previó la misma Ley, también fueron creados los Consejos de Educación y Trabajo en las jurisdicciones y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el perfil propio de cada lugar.

El segundo fue unificado por una Resolución del Consejo Federal de Educación y, desde ese momento, el CONETyP asumió sus funciones de promotor del diálogo social y de acuerdos estratégicos en relación al trabajo y la producción.

El giro de la política educativa en el marco de los cambios de rumbo generales en el país, produjo un vaciamiento de los objetivos del INET hasta llegar a una falta total y absoluta de funcionamiento de los ámbitos participativos dispuestos en la Ley de Educación Técnica.

En un cambio paradójico, en la primera reunión del CONETyP en su nueva versión, el otrora Secretario de Trabajo Miguel Ponte – ex Gerente de la UIA -, afirmó que dicho organismo sería el canal habitual para dialogar; meses después, el espacio no es convocado ni funciona de acuerdo a la Ley y la experiencia que recogió en las últimas décadas.

El proyecto de presupuesto con media sanción de Diputados y en tratamiento en Senadores plantea una caída en la asignación de fondos para la política de educación técnica y formación profesional, cuestión que se agrava en los presupuesto provinciales.

Todas estas cuestiones son graves en sí mismas. Sin embargo, el telón de fondo es el rumbo y los objetivos que el actual Gobierno le imprime a su gestión. La mayor caída en puestos de trabajo de perfil industrial en los últimos veinte años se ha producido en estos últimos tres años: 100.000 puestos de trabajo menos.

Los números conmueven por su significado aunque lo relevante es comprender que no hay educación técnica y formación profesional en crecimiento con un proyecto de país donde la especulación financiera, la apertura indiscriminada de las importaciones y el deprecio del mundo del trabajo figuren en los topes de su agenda.

SADOP denuncia la caída de la inversión pública en educación técnica en el presupuesto 2019, critica la falta de voluntad política para el funcionamiento de los espacios de participación establecidos por la misma Ley, el desmantelamiento del INET pero, sobre todo, manifestamos nuestra convicción que solamente en un PROYECTO NACIONAL DE MATRIZ INDUSTRIALISTA podrá refundar la educación técnica y favorecerá que el conjunto de las políticas públicas educativas estén embebidas de una visión de desarrollo económico con justicia social que ponderen la CENTRALIDAD DEL TRABAJO y los TRABAJADORES.

En ocasión de celebrarse el 15 de noviembre el DÍA DE LA EDUCACIÓN TÉCNICA, nos solidarizamos con la lucha de los cros y cras docentes de la modalidad, de los estudiantes, de los padres, que ven cómo se destruye ante sus propios ojos la escuela técnica, indispensable para un modelo de país que se integre en la región y en el mundo con valores propios y autonomía científica y tecnológica.